El ébola en España: 9 consejos para no quedar como un imbécil

A pesar de lo mucho que tratan de demostrarnos a diario, no es tan difícil ser cargo público de sanidad o periodista y no quedar como un imbécil o un sinvergüenza en caso de una “crisis” como la del ébola.

El caso de contagio de ébola a una auxiliar de enfermería, en el Hospital Carlos III de Madrid, nos ha tenido unos días en vilo: por un lado, la auxiliar Teresa Romero, peleaba por su vida contra la infección; por otro, una ciudadanía relativamente intranquila; y por otro unos políticos y comunicadores que nos han dejado un rosario de perlas para el recuerdo. Hoy, con la contagiada ya fuera de peligro y los ánimos más calmados, creo que es el momento de publicar esta entrada.

Estos días hemos visto a una Ministra haciendo el ridículo, a un Consejero autonómico actuando como un idiota malvado, y a comunicadores quedando como seres humanos de lo más repelente. Y todo en un tiempo record: apenas una semana ha sido suficiente para que todos ellos se retrataran de forma tan desfavorecida. También, claro, hemos visto un cúmulo de disparates en la gestión política de la crisis que no deberían quedar impunes.

Sin embargo, no quiero tratar este tema en clave de pasado, sino de presente y futuro: este artículo está destinado a los mamoncetes buscavidas que pululan por el mundillo de la política y de los medios de comunicación tratando de hacer carrera y pelechar: estos golfos  indocumentados también tienen derecho a aprender a no tropezar donde otros lo hicieron antes. Vamos pues a ello.

Ana Mato, modelo de escapismo cutre y comparecencias bochornosas

Ana Mato, Menestra de Sanidad. En paradero desconocido.

      1. Busca a los mejores expertos, rodéate de ellos y haz que se vea. Se que no estás acostumbrado a la gente que sabe más que tú – tal vez incluso te genere urticaria su proximidad -, pero en caso de emergencia o crisis sanitaria vas a tener que recurrir a ella, te guste o no, y por tanto mejor pronto que tarde. Si la crisis viene por un virus, por ejemplo, recurre a expertos reconocidos en enfermedades infecciosas para que te ayuden a hacer un plan de trabajo, no a cargos políticos que, con suerte, llevan diez o veinte años sin ejercer la medicina. Y hazlos portavoces: no te expongas gratuitamente a que tus conciudadanos concluyan que el problema te viene enorme, que es lo que vas a acabar pasando si abres el pico más de la cuenta, o si te da por ponerte tan de canto que al final desapareces. Ahora bien, si tu perfil es tan bajo como el de Ana Mato, mejor dedícate a otra cosa: el Ministerio de Sanidad es algo fuera del alcance de tus capacidades.
      2. No des lecciones si no tienes ni idea de lo que hablas. Esto es lo que pasa cuando no cumples el punto anterior. Por ejemplo, si en tu vida te puesto un traje de protección como los que llevan los sanitarios en este caso, siendo por ejemplo Consejero de Sanidad de una Comunidad Autónoma – pongamos que Madrid -, y dices que “para explicar a uno cómo quitarse o ponerse un traje (de seguridad) no hace falta hacer un máster”, cuando los cursos que recibe el personal implicado NO llegan a una hora de duración, y sin práctica siquiera. Decir algo así no va a hacer que el personal piense que una de tres: o que no sabes de lo que hablas, o que tienes muy poca vergüenza, o las dos anteriores son ciertas. Así, cuando lo que dices a lo que haces se sumen y el público tome conciencia de lo que hay, te van a ver, con suerte, como un imbécil presuntuoso, y con menos suerte, como un canalla sin escrúpulos.

        Experto en quedar como un imbécil, por su torpeza política, su poca clase y su muy cuestionable gestión.

        Javier Rodríguez, Consejero de Sanidad de la CA de Madrid. Aspirante al premio “Tarado del Año”.

      3. No hables de culpa, sino de responsabilidad. La culpa solo se emplea cuando las cosas se hacen mal a sabiendas. En caso contrario, se trata de responsabilidad. Así, a poco que tengas más sesera que la justa para pasar el día, te darás cuenta que un sanitario NO se infecta de ébola adrede. Además, si tiras de culpa, antes o después te rebotará, y puede que se vean las miserias voluntarias de tu gestión. Por ejemplo, que has planificado una formación notablemente insuficiente, o que ni siquiera has previsto que hicieran falta más equipos o personal.
      4. No saques pecho. Si tu gestión hace aguas por los cuatro costado, no seas tan imbécil de pensar que el resto de los ciudadanos son tontos de baba: se han dado cuenta de que no solo no tienes ni puñetera idea de lo que llevas entre manos, sino que están al corriente de todas tus cagadas. Mal asunto este de internet para guardar secretos rancios. Así las cosas, afronta tu responsabilidad, o tu culpa si la hay, y reconoce que has cometido errores.
      5. No hagas comentarios tontucios e innecesarios. Por ejemplo, si a la sanitaria le han dado vacaciones, ha ido a la peluquería y ha acabado internada por tener ébola, cosas como “no estaría tan mal como para ir a la peluquería”, te deja como lo que probablemente eres: un ignorante, además de un imbécil. Porque claro, no se si sabes que hay personas que tienen distinta sintomatología ante un una febrícula (esa gente que con unas décimas está fatal, o esa otra que con esa misma temperatura lo lleva sin problemas).
      6. No aproveches que la infectada está medio moribunda para cantarle la gallina. O lo que es lo
        Hay pocos como él, por fortuna para todos

        Federico Jiménez Losantos, miseria sobre dos patas

        mismo, cuando esté peleando por su vida -por ayudar a que otro salve la suya, sobre todo-, no dejes que se te caliente el morro y digas cosas como “tendrá que explicar por qué ha hecho lo que ha hecho”. Déjalo, no te metas por ese camino, porque puedes acabar compitiendo por el premio al tarado del año. Verás, si tienes una mínima sensibilidad, te darás cuenta de que no es precisamente el momento para ponerse gallo y montarle el circo a la semi-moribunda. Mejor cállate la boca, ten en cuenta su estado actual, y mira qué ha fallado, por ejemplo, la gestión del Gobierno de turno. Luego, cuando las autoridades sanitarias hayan hecho públicas sus conclusiones y, si lo ves conveniente, cuando la enferma NO esté en estado crítico,  planteas las preguntas que quieras.

      7. Déjate la religión a un lado. Frases como “en el pecado lleva la penitencia”, para referirse a que no hay que meterse aún más con la sanitaria que lucha por su vida -sanitaria a la que previamente has tachado de irresponsable, entre otras cosas, y que se la está jugando por haber ido voluntariamente a ayudar a un necesitado-, porque “ya tiene bastante con lo que tiene”, es de lo más kafkiano. El símil religioso, en este caso, queda mal. Jodidamente mal. Como a Cristo dos pistolas.
      8. No acuses a la contagiada de mentir para escurrir el bulto. Esto es de tener
        Comunicador, perpetra ocurrencias cuando se le calienta el morro

        Alfonso Merlos, a veces se le calienta la boca

        manteca en vez de cerebro: de nuevo vas a quedar como un imbécil, porque además de verse que lo haces para escabullirte de los resultados de tu mala gestión, también darás que pensar si no eres más que otro trozo de carne con ojos, insensible y notablemente idiota. Si has de acusar a alguien de algo, hazlo por las vías legales establecidas, no poniendo a caldo a la señora enferma en los medios de comunicación ante la ciudadanía. Si eres el responsable del área, lo más honesto sería que asumieras toda la responsabilidad de los fallos, pero si esto te parece demasiado para ti, ¿que tal si te limitaras a no tirarle piedras a los que sufren tu falta de capacidad para gestionar adecuadamente sucesos de esta índole?

      9. Dimite (exclusivo de políticos). Si has tenido una mala gestión de la crisis, presenta tu dimisión irrevocable, salvo que seas tan incapaz que sea más beneficioso para la comunidad tenerte fuera del problema que dentro, porque lo agravas. En este caso, si no dimites, tu jefe debería cesarte ipso facto por torpe peligroso. Además, no tienes que ponerte triste, tonto: sabes cómo van las cloacas de la política nacional: hoy sales de aquí y mañana, cuando pase la ventolera, te recolocan en algún lugar chulo del disparatado entramado público de este país, cobrando lo mismo y tocándote las narices. ¿No ves que los ciudadanos pasan de controlar donde se gasta su dinero?

Con estas simples reglas que has leído, verás que no hacer el imbécil en el caso de una crisis sanitaria NO es tan difícil como parece: basta con tirar de conocimiento, humanidad, prudencia, serenidad, ecuanimidad, humildad, responsabilidad e inteligencia.

2 Comments on "El ébola en España: 9 consejos para no quedar como un imbécil"

  1. Muy bueno, esta más que claro que estamos gobernados por unos ineptos en materia sanitaria.

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